Aunque pareza increible, lo que une a la pareja suele ser la misma sustancia que luego la desunirà. Asi, cuando analizamos cuàles son las caracterìsticas de las ligaduras o enganches que hacen que una pareja se mantenga junta, nos asombramos al descubrir còmo las mismas causas que los unieron, ahora actuaràn para agrandar las heridas y terminar por fragmentar el vìnculo.
La base del porquè un hombre acepta a una esposa suele ser principista: creer que està frente a la mujer que le darà los hijos perfectos o pensar que se està uniendo a la persona sexualmente impecable -y que esta intensidad nunca fallarà-. Tambièn hay casos en los que la uniòn del matrimonio està basada en el èxito laboral o en el conocimiento profesional de pretendiente, como tambièn pensar que el matrimonio es un seguro de vida de estabilidad econòmica.
Pero grande es la sorpresa cuando vemos que estos principios son los primeros que se esfuman, pudièndose ver còmo un hombre puede dejar a la mujer porque esta no le da hijos o porque ella no està siempre dispuesta a aceptarlo sexualmente.
Hay fracturas basadas en el fracaso econòmico al no poder mantener la casa. Es por ello que conviene pensar, al decidir contraer matrimonio, que las ilusiones deben dejar paso a la realidad, y el èxito de la uniòn matrimonial no es otro que saber adaptarse a las desilusiones que puedan surgir en el camino de la vida en pareja.